sábado, 7 de julio de 2012

DORMIR POCO Y TRABAJAR MUY LEJOS TIENE RELACIÓN CON SOBRE PESO


Dos nuevas investigaciones llevadas a cabo en Estados Unidos (EE.UU.) confirmaron la relación directamente proporcional existente entre el sedentarismo, la mala calidad de sueño, y la obesidad.

La investigación sobre el sueño, conducida por Orfeu Buxton, neurobiólogo de la Escuela de Medicina de Harvard, se publicó en la revista Science Translational Medicine. 

El estudio allí publicado demuestra que dormir poco en forma habitual reduce la secreción de insulina y aumenta los niveles de glucosa en sangre, por lo que también incrementaría el riesgo de padecer diabetes.

El mal descanso conduce al sobrepeso “a través de varios mecanismos, entre los que se destacan cambios en la tasa metabólica, aumento en el nivel de hambre y mayor consumo de alimentos”, explicó Buxton. 

Los voluntarios del estudio durmieron 5,6 horas diarias durante tres semanas y registraron una reducción del 8 por ciento en la capacidad de quemar calorías, lo que se traduciría en una suba de 4,5 kilos anuales.

El otro estudio, de especialistas de la Universidad de Washington y publicado en el American Journal of Preventive Medicine, analizó cómo favorece el exceso de peso vivir lejos del lugar de trabajo.

En esta investigación, los científicos probaron que quienes viajaban más de 16 kilómetros al trabajo (distancia equivalente a ir de Versalles a La Boca) tenían presión arterial alta, mientras que los que recorrían más de 24 km. (como llegar a Capital desde Castelar o Victoria) además quemaban menos calorías, pesaban más y hacían menos ejercicio. 

Según este estudio, la clave parece estar en el tiempo en que se pasa sentado. “Baja la actividad de la enzima lipoproteína lipasa, necesaria para el consumo de triglicéridos y la glucosa, y para la producción del colesterol ‘bueno’”, explica Fernando Laíño, profesor de Educación Física que viene investigando cómo quienes viven en áreas suburbanas son más propensos al sobrepeso.

Ante estos efectos, los expertos coinciden en señalar la importancia de realizar pequeñas pausas activas a lo largo del día para disminuir la cantidad de tiempo en la que se permanece sedentario. 

Del mismo modo, Claudio Santa María, médico y rector del Instituto Superior de Ciencias de la Salud, recomienda “levantarse cinco minutos al menos cada dos horas. En la oficina, desplazarse al escritorio del compañero para hablar en lugar de llamarlo por teléfono o poner la impresora lejos para levantarse a buscar una copia”.


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